"Mi música es el producto de mi inteligencia y de mis dolores" (Schubert)
Un movimiento
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Ella había interpretado que había que oscilar entre la sumisa y la victimario. Y, así, en ese movimiento de péndulo, se perdía la oportunidad de soltar las tristezas a volar como mariposas grises al cielo.
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Comentarios
Anónimo dijo…
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Ese movimiento pendular caracteriza a muchos hombres y mujeres en momentos cruciales de la vida. Este oscilar entre someternos o imponernos se traslada a diferentes aspectos de nuestra existencia, y suele ser difícil tomar una decisión. Te invito a visitar mi blog. Saludos desde Argentina, Pablo
no sé hace cuánto que tengo esta máquina de escribir IBM Selectric: 12 años quizá: ha mecanografiado miles de poemas, docenas de relatos breves, dos o tres novelas y un guión de cine. he derramado dentro cerveza, vino whisky, vodka y birra de malta además de ceniza de cigarrillo y puro y nunca se ha estropeado. y no sé cuántas horas de música clásica hemos escuchado juntos. las noches siempre han sido largas y buenas, siempre con la promesa de la risa tras nuestros momentos más serios. entonces me regalaron un ordenador por Navidad. bueno, hay que mantenerse al día, ¿no? después de todo, la vieja máquina estándar que precedió a la máquina eléctrica está dignamente retirada en el sótano y nosotros también hemos compartido muchas noches locas y mágicas. bueno, antaño los hombres escribían con pluma. hay que progresar. así que despejé la mesa para poner el ordenador nuevo. luego desenchufé la eléctrica, la cubrí y la...
A veces me acuerdo de ti. Como si me acordara de un animal mitológico que pesa en mi pasado primitivo. Parece que eso ocurrió porque penetraste mi escritura y dejaste una mancha de tu tierra tu tierra flaite, mapuche, intolerante, violenta tu tierra que tenía aire de cielo, aire de libertad un aire de gozo de cementerio un aire de abrazo ante el dolor No sé si quiero, bestia, hacer cirugía mayor contigo o, como los japoneses, entregarme al culto a los antepasados Supongo que cuando lo decida sabré cómo leer este recuerdo.
La verdadera naturaleza sólo puede ser develada en las noches de la loba, en la oscuridad del bosque y las mordidas, en la fuerza abrasadora del rechazo que se transforma en agua cristalinda de la que beben las bestias, en la baba que sana las heridas, en el calor de la manada que, unida, lucha por la supervivencia, por la reproducción. Y es la fuerza de la cópula, del aire tras el ahogo, del veneno con el que la serpiente se defiende, del dolor del descuajarse con el que se arroja otra vida afuera. Y es la suavidad de la mano firme tras el movimiento de la tierra, la plegaria dicha con fuerza al pie del fin del mundo, es el beso en la boca que sólo tú y yo.
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Este oscilar entre someternos o imponernos se traslada a diferentes aspectos de nuestra existencia, y suele ser difícil tomar una decisión.
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Saludos desde Argentina,
Pablo