lunes, diciembre 07, 2009

Nada de nada




Él sigue escribiendo de la pobreza
del pobre barrio
del mapuche pobre
de la mezquindad
y todo lo que lo va circundando.

Yo
absurda
leo entre sus palabras
busco un pequeño guiño
una letra
de media palabra
que haya sido usada cuando hubo
ese pequeño cristal de lenguaje mutuo

Y no

Como si nunca hubiera pasado
y yo borrada del discurso
de la tierra blanda
de la vida
sin explicación
sin rostro
sin nada de nada.

viernes, octubre 09, 2009

Quise borrar tu nombre



Quise borrar tu nombre
del canto tan mío
y mientras Lisandro
musitaba su sur
noté ese tonto ejercicio.

Porque la voz no se apaga
una vez ya entonada
y ese pequeño gesto de inmortalidad
roba lo prosaico de tu huida.

Ahora
ya no se canta lo antaño
ni se añora lo pasado.
Pero el verso que fue bello
ilumina el pretérito tosco.

Hoy
viene a mí
la cena caliente,
el reloj mural del cielo,
un pan recién hecho,
una merienda sincera,
la voz de Lisandro
y la verdad:
ya no hay más melancolía.

miércoles, septiembre 23, 2009

Nadie sabe la primavera...


Me siento llena de primavera
porque tengo alhajas serenas
prendidas a la fiesta de mi pecho
y nadie sabe
las flores que no son narcisos
y que crecen por doquier
una vez que la puerta se cierra.

Nadie sabe
la primavera entera
que guardamos en la mesita del velador:
la fiesta de colores intangibles
que se teje en este camino
ni los ríos de aguas dulces
ni los peces de colores
que saludan al sol
en nuestro cobertor.

Nadie sabe
ni se piensa
las colinas, ni los árboles sagrados
ni la música perenne de las flores
ni las yemas de los dedos de las sedas
ni
menos aún
el amor
que sólo sabemos los dos.

lunes, abril 06, 2009

Poema


Pamela ha cantado
a voz viva todos sus amores
y ha dejado de su lengua blanquecina
rosas flores pegadas letras
sobre papel impreso.

Ahora,
no hay más "tú" cansado
corroido renombrado.

Mejor se hace almizcle
del silencio salino
que se va tejiendo tranquilo
-como pasar de la vigilia al sueño-
inalcanzable melaza sin nombre.

domingo, marzo 22, 2009

Estación de Tren y Eri Asai por Haruki Murakami


Suena una canción
No recuerdo la letra
ni el autor
Sólo sé que la conozco
y sus tamborileos
retumban en mi mente
antes que el sonido

Eri Asai yace
sumergida en el océano del sueño
El hombre sin rostro
la observa desde el televisor
Sus largos cabellos negros
extendidos sobre la almohada
(Así quisiera estar yo)

Se aproxima el tren
Esta canción no me deja en paz
Escribo
No recuerdo
Me muevo.

martes, enero 27, 2009

Cierta madrugada

Veo la noche calma y las casas señoriales
las gaviotas pasean por el cielo
como estrellas gráciles de movimiento lento
la brisa mueve en un vals
la copa del árbol frente a mí
En contrapunto,
suenan estos extraños ruidos urbanos

Y yo, así de simple,
intento recuperar el aliento firme
acercarme a esto que ocurre
agradecida
con el olor a mar
casi impregnado al alma.

jueves, enero 22, 2009

Los bellos.




Mientras sueño con los ojos abiertos
la gata se sube a mi espalda
y pone su agradable peso
en mi columna.

Yo trato de dejar mi tos
y, en efecto,
amo las cosas simples
como despertar sin que suene
la alarma del reloj
y los ojos de cielo
de mis compañeros de casa
o pasear a la perra
con los pies descalzos sobre el pasto
y, por sobre todo,
una buena caminata,
un atardecer al día,
un amanecer,
en buena compañía.